Mascotas y tecnología: inventos para tu perro o gato que sí funcionan
Imagen no disponibleTu perro tiene una cama ortopédica que estrena el sofá cuando no miras y tu gato tiene un rascador de tres metros que prefiere a la cortina. Bienvenido a la economía de las mascotas, donde el destinatario nunca ha pedido nada y aun así devuelve todo. Aun así, entre tanto invento decorativo hay tecnología que de verdad mejora la vida de tu peludo (y la tuya). Esta es la guía para distinguirlos antes del Black Friday, que también es su fiesta.
La fuente de agua: el clásico que cumple
Sobre todo con gatos, que tienen la costumbre de ignorar su plato y beber del grifo como pequeños dinosaurios con sed. Una fuente con filtro mantiene el agua en movimiento y suele animarles a beber más. Antes de comprarla, mira tres cosas: que los filtros de recambio se encuentren fácil, que la bomba sea silenciosa —una fuente que suena a obra acaba en el armario— y que se desmonte sin necesidad de un título en ingeniería. Si la limpieza es un castigo, la dejarás de usar en tres semanas, y el agua estancada no le sirve a nadie.
La cámara con chuches: para el síndrome del buen amigo
Estar ocho horas fuera preguntándote qué trama el perro es un deporte nacional. Una cámara con altavoz te permite verlo, hablarle y, en algunos modelos, lanzarle un premio a distancia. Funciona, con matices cómicos: al principio tu perro creerá que vive una película de miedo (una voz que cae del cielo) y algún ejemplar ni se inmuta. Pruébalo unos días; si tu perro responde, quita culpa y aburrimiento a partes iguales. Si le da igual, al menos tendrás material para el grupo de amigos.
Juguetes que se mueven solos
Hay gatos que se aburren, y el aburrimiento felino siempre acaba en algo que no debía acabar. Los juguetes interactivos que se mueven o esconden premios ayudan a quemar energía mental, sobre todo si alternas varios para que no pierdan la gracia. Dos avisos: los de láser pueden frustrar a algunos perros porque nunca cazan nada (si los usas, termina la partida con un premio real), y los dispensadores automáticos deben contar dentro de la ración del día, o acabarás con un gato con forma de cojín.
El localizador en el collar
Para los artistas de la fuga, un localizador en el collar es de lo más sensato que existe. Comprueba el peso (no es lo mismo un san bernardo que un siamés), la autonomía y cómo funciona de verdad en tu zona: depende de la tecnología y de la cobertura, y ninguna promete encontrar a nadie al cien por cien. Que aguante el agua tampoco es un lujo; los perros encuentran charcas donde no las hay.
Lo que puedes saltarte sin remordimientos
- Comederos «inteligentes» con funciones que no usarás: una pesa y un horario bastan para casi todo.
- Aparatos cuyo único talento es grabar vídeo con calidad de teléfono del año 2005.
- Cualquier cosa que suene a gimnasio para gatos: tu gato ya tiene un gimnasio, se llama tu casa a las tres de la madrugada.
El regalo para el que tiene patas
Si buscas una idea directa, la web guarda alguna joya histórica como el paraguas canino, que no sirve para nada pero da igual porque es maravilloso. Para opciones más sensatas, échale un ojo a la selección para las mascotas y, cuando llegue el gran día, pasa por las ofertas con la lista clara. Tu bolsillo y tu peludo lo agradecerán; la caja de cartón, en cambio, será del gato. Esa negociación no admite tecnología.
