Los periféricos más estrambóticos que existen (y sí, se pueden comprar)
Imagen no disponibleEl ratón y el teclado de toda la vida funcionan. Lo sabemos. Pero hay un rincón del catálogo donde alguien decidió que mover el cursor podía parecer un número de circo. Ahí están los periféricos estrambóticos: existen, se venden y pueden hacerte gracia incluso si nunca llegan a tu mesa.
Esto no es una lista de chollos ni una promesa de que tu ordenador vaya a volar. Es una visita guiada por aparatos reales, revisada el 3 de noviembre de 2026. Cada ficha puede cambiar de un día para otro.
El ratón que no se mueve
El trackball parece un ratón al que le han puesto una bola de billar en la cabeza. Tú mueves esa bola con los dedos y el aparato se queda quieto. La idea tiene su lógica: ocupa menos espacio y la muñeca viaja menos que con un ratón convencional.
El Kensington Orbit Optical TrackBall, por ejemplo, aparece en LDLC como un trackball óptico con cable USB y dos botones. Su descripción habla de una bola de 40 milímetros, un diseño para usar con cualquiera de las dos manos y un programa para personalizar esos botones. Hoy, sin embargo, esa ficha lo marca como agotado. Curiosidad confirmada; disponibilidad, no.
El controlador que parece un mando de nave
Luego está el controlador para mover modelos en tres dimensiones. En vez de arrastrarlo por la mesa, inclinas, empujas o giras una tapa.
La ficha de LDLC del 3Dconnexion SpaceMouse Compact lo presenta como un ratón de navegación 3D con cable USB. Describe un sensor de seis grados de libertad, dos botones que abren menús de accesos directos y un peso de 480 gramos. También deja claro para qué está pensado: aplicaciones de diseño, no para perseguir el cursor por el escritorio. Hoy figura en stock, con llegada prevista para el 6 de noviembre de 2026. El precio no lo citamos: cambia y no hace falta para entender el invento.
El teclado al que le falta una mano
Hay teclados pequeños pensados para usar con una sola mano, sobre todo en juegos. Concentran montones de teclas programables en una pieza que parece escapada de la cabina de un avión. El Razer Tartarus V2 es uno de esos modelos, pero hoy no hemos podido abrir su ficha en LDLC: la dirección nos ha devuelto a la portada. Así que nos quedamos en lo general y no inventamos sus características.
Si te atrae la idea, busca «teclado de una mano» o «keypad» y lee cuántos controles trae, con qué sistema funciona y si tu mano cabe de verdad. Un aparato ergonómico que no encaja en tu mano es, básicamente, una escultura cara.
La botonera con pantalla propia
La botonera de streaming es otro bicho curioso: una cajita con teclas que pueden mostrar iconos y lanzar acciones. Cambiar de escena, silenciar el micrófono o soltar un efecto puede quedar a un toque, siempre que el programa y tus herramientas se lleven bien.
El Elgato Stream Deck Mini está hoy en stock en LDLC. Su ficha describe seis teclas LCD personalizables, conexión USB, unas medidas de 84 por 60 por 58 milímetros y compatibilidad con Windows y Mac. Suena a centro de mando, aunque para escribir un correo sigue siendo más práctico el teclado normal. No todo invento tiene que sustituir al anterior.
El pedal que quiere ser teclado
Y llegamos al premio del día: el pedal para el ordenador. Pisas y ocurre algo. Puede ser una tecla, una combinación o una orden que tú hayas configurado. Es el periférico favorito de quien quiere parecer organista mientras responde correos.
Hay modelos con una, dos o tres teclas. En Eurohübner, la ficha del pedal USB 6210-0084 lo describe como programable por el usuario, capaz de emular funciones de teclado y compatible con Windows, Linux y macOS. También indica un cable de 2,5 metros. No muestra un precio de compra directa, así que tampoco lo inventamos: la página invita a solicitar información.
La parte importante está en la configuración. Un pedal no adivina si quieres pausar música, pasar una diapositiva o asustar al gato. Hay que asignar la acción, probarla y confirmar que no entra en conflicto con otra. Y mirar el cable: uno largo da libertad, pero también puede ser una trampa junto a la silla.
Cómo mirarlos sin convertirlos en un capricho
Antes de adoptar uno de estos aparatos, haz tres comprobaciones poco glamurosas:
- Compatibilidad: sistema, programas y tipo de conexión.
- Espacio real: mide la mesa antes de que el periférico mida tu paciencia.
Luego puedes pasearte por las ofertas de BlackFriday.es o recordar la selección de gadgets absurdos. Ninguna de las dos páginas convierte un capricho en una necesidad. Si el aparato te resuelve algo, estupendo. Si solo te arranca una carcajada, también ha cumplido.
